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Benedicto XVI: la revolución sexual llevó a los abusos

Por Publicado Abril 12, 2019

El papa emérito Benedicto XVI atribuyó el escándalo de abusos sexuales que afecta a la Iglesia Católica a los efectos de la revolución sexual de la década de 1960 y al colapso general de la moral. En un inusual ensayo, Benedicto argumenta que la revolución sexual llevó a algunos a creer que la pedofilia y la pornografía son aceptables. El religioso de 91 años, quien en 2013 se convirtió en el primer Papa en seis siglos en renunciar a su cargo, también lamentó que algunos seminarios católicos tengan una cultura abiertamente gay y, por lo tanto, no capaciten a los sacerdotes de la manera adecuada. “Se podría decir que en los 20 años entre 1960 y 1980, los estándares previamente normativos con respecto a la sexualidad se derrumbaron por completo y surgió una nueva normalidad”, escribió. Benedicto fue jefe de la oficina doctrinal antes de convertirse en Papa en 2005. Estaba a cargo en 2002, cuando se dio a conocer la primera ola de casos de abusos en Boston. Los escándalos de abusos en Irlanda, Chile, Australia, Francia, Estados Unidos, Polonia, Alemania y otros países han llevado a la Iglesia a pagar miles de millones de dólares en compensaciones a las víctimas y la han obligado a cerrar parroquias. Muchos casos se remontan a antes de los años 60. Las revelaciones de que los sacerdotes envueltos en casos de abusos a menudo eran trasladados de parroquia en parroquia en lugar de ser expulsados ​​o procesados​penalmente han sacudido a la Iglesia a nivel mundial y han socavado su autoridad. A fines del año pasado, el cardenal australiano George Pell se convirtió en el jerarca católico de más alto rango en ser condenado por delitos sexuales contra niños. Su rol como exasesor del papa Francisco llevó el escándalo al corazón del Vaticano. Benedicto ofreció sus comentarios en un ensayo en Klerusblatt, una revista mensual de la Iglesia de su nativa región de Baviera, en Alemania. Algunos teólogos criticaron en Twitter las palabras de Benedicto. “Esta es una carta embarazosa”, dijo Brian Flanagan, profesor de teología en la Universidad Marymount, en Virginia. “La idea de que los abusos eclesiásticos a niños fue resultado de la década de 1960 (...) es una explicación vergonzosamente errónea del abuso sistemático a niños y niñas y su encubrimiento”. En tanto, Massimo Faggioli, profesor de teología de la Universidad de Villanova, calificó el texto como “una caricatura” de la Iglesia sobre el periodo posterior al Concilio Vaticano II, “con toda su inventiva y algunos errores trágicos”. Benedicto XVI explica que la década de 1960 abogó por una “libertad sexual” sin “normas”, que hacía de la pederastia algo “permitido y apropiado”. “Siempre me pregunté cómo los jóvenes podían en esta situación ir hacia el sacerdocio”, subraya, al referirse al “amplio hundimiento” de la vocación sacerdotal ocurrida en los años siguientes. Basándose en ejemplos de su Alemania natal, cuenta la manera como “el radicalismo sin precedentes de los años 1960” afectó la formación de los futuros sacerdotes en los seminarios. “Camarillas homosexuales se desarrollaron en diferentes seminarios, actuando más o menos abiertamente”, recuerda. Y un obispo decidió mostrar películas pornográficas a los seminaristas “con la idea de hacerlos más resistentes a los comportamientos contrarios a la fe”. El papa emérito constata con amargura una “sociedad occidental donde Dios desapareció del espacio público” y donde la Iglesia es percibida como “una especie de aparato político”. Benedicto XVI defiende la publicación de este texto con la intención de contribuir a esta “hora difícil” que atraviesa la Iglesia católica y que decidió hacerlo tras la reunión en febrero entre el papa Francisco y los presidentes de las conferencias episcopales. Joseph Ratzinger asegura que antes de publicarlo contactó con Francisco y con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.

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