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“Hay que parar a Donald Trump. Soy Bill de Blasio y me postulo para presidente porque es hora de que pongamos a los trabajadores primero”, anunció el alcalde de 58 años en un video publicado en YouTube, al convertirse en el vigésimo tercer demócrata en la carrera a la presidencia. “Hay mucho dinero en este mundo. Hay mucho dinero en este país. Simplemente está en las manos equivocadas”, aseguró De Blasio, casado con una mujer negra, Chirlane McCray, con quien tiene dos hijos. Electo por primera vez como alcalde de Nueva York en 2013 para suceder a Michael Bloomberg, la candidatura de De Blasio no despierta mucho entusiasmo ni siquiera en su ciudad, donde un 76% de los votantes resisten la idea de que dispute la presidencia, según un sondeo de la Universidad de Quinnipiac de fines de abril. “El peor alcalde del mundo (...) es una BROMA”, tuiteó ayer Trump. “Pero si te gustan los impuestos elevados & el crimen, es tu hombre. ¡NYC LO ODIA!”. De Blasio respondió en el programa Buenos Días América de ABC: “Lo llamo ‘Don el estafador’. Todos saben que es un estafador”.

El gobierno chavista de Venezuela apresó al primer vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN, parlamento), Édgar Zambrano, elevó a 10 la cantidad de diputados a los que acusó de traición a la patria y otros delitos, y sugirió que otros tres legisladores podrían ser capturados en las próximas horas. Zambrano fue detenido por efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y llevado a la sede de ese organismo, según él mismo confirmó a través de Twitter. Omar Lugo, periodista venezolano y director del portal El Estímulo, reveló datos estremecedores detrás de la detención de Édgar Zambrano. “Zambrano era señalado dentro de algunas corrientes radicales de la oposición como un hombre que estaba intentando negociar con el gobierno de Nicolás Maduro, lo cual le valió algunas críticas de los radicales del twitter”, aseguró

Estados Unidos envió un portaaviones a Medio Oriente, una maniobra acompañada de una advertencia “clara e inequívoca” de la Casa Blanca a Irán, un año después del retiro estadounidense del acuerdo nuclear iraní. El secretario de Defensa Patrick Shanahan dijo que aprobó el despliegue del USS Abraham Lincoln en aguas no especificadas cercanas a Irán en respuesta a “indicios de una amenaza creíble por parte de las fuerzas del régimen iraní”. El despliegue había sido anunciado en primer término por el asesor en seguridad nacional John Bolton. “Estados Unidos no busca la guerra con el régimen iraní, pero estamos totalmente preparados para responder a cualquier ataque, ya sea de los Guardianes de la Revolución”, ejército de élite de la República Islámica de Irán, “o de las fuerzas regulares iraníes”, dijo Bolton en un comunicado.

El momento que Estados Unidos y Rusia negocian una salida a la crisis venezolana, en Caracas altos dirigentes del régimen de Nicolás Maduro comienzan a manejar qué posibilidades tienen de huir. Según monseñor Mario Moronta, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, “altos dirigentes” chavistas han consultado a algunos obispos sobre el derecho de asilo, informo ayer lunes el diario El Nacional de Caracas. “Varios altos dirigentes han acudido a algunos obispos para consultarles si, en el caso de que ocurriera una situación que fuera contraria a ellos, se mantendría el derecho de asilo que universalmente se le reconoce a la Iglesia”, dijo Moronta. El obispo indicó que la institución católica está dispuesta a brindarle ayuda a personas que sean atacadas y requieran atención, pero aclaró que “no va a ser alcahueta”. “No es esconder por esconder, sino proteger”, puntualizó. Estados Unidos y Rusia cara a cara en una cumbre clave por Venezuela Cara a cara El secretario de Estado Mike Pompeo y el canciller ruso Serguéi Lavrov se reunieron ayer lunes en Finlandia para hablar de Venezuela. Ambos se mantuvieron firmes en las posiciones de sus respectivos países: Estados Unidos con líder opositor Juan Guaidó y Rusia con Maduro. La posibilidad de una intervención militar estuvo sobre la mesa, pero según el canciller ruso ninguna la promoverá. Pompeo y Lavrov mantuvieron la primera reunión cara a cara desde la cumbre Estados Unidos-Rusia de Helsinki del pasado julio, la única que han celebrado hasta la fecha los presidente de Donald Trump y Vladímir Putin. Al término del encuentro de ayer, Lavrov reiteró que Rusia se opone a una intervención militar en Venezuela y advirtió que una operación de esta índole sería “catastrófica e injustificada”. “El uso de la fuerza solo puede ser autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU o utilizada en respuesta a una agresión contra un Estado soberano. En Venezuela no se observa nada parecido a esto”, afirmó Lavrov. El jefe de la diplomacia rusa señaló que no ha encontrado ningún país, incluido Estados Unidos, que realmente esté a favor de resolver la crisis venezolana mediante una intervención armada. “Partiendo de mis contactos con mis colegas estadounidenses y otros, europeos, latinoamericanos, no veo partidarios de una solución militar imprudente”, dijo. En su opinión, el encuentro con Pompeo ha supuesto “un paso adelante” respecto a la conversación telefónica que mantuvieron el viernes Putin y Trump, quienes acordaron reunirse de nuevo cuando tengan la posibilidad. Menos conciliador se había mostrado previamente Pompeo ante los periodistas que lo acompañaba en el vuelo a Finlandia, donde aseguró que Maduro todavía manda en Venezuela, pero ya no tiene la capacidad para gobernar. “Maduro debe ver que esto se está desmoronando. Como ya dije antes, él todavía manda, pero de ninguna manera puede gobernar”, declaró Pompeo. Definió la posición actual de Maduro como “endeble”, pese a haber logrado el respaldo mayoritario del Ejército en el reciente levantamiento impulsado por Guaidó, reconocido como presidente por 58 países. A finales de marzo, Rusia envió a Venezuela dos aviones con un centenar de militares comandados por el mayor general Vasili Tonkoshkurov, jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra ruso. Según Lavrov, la presencia de estas fuerzas rusas obedece a labores de mantenimiento de los equipos técnico-militares que Rusia entregó a Venezuela en virtud de un acuerdo de cooperación firmado en 2001 con Chávez. No obstante, Estados Unidos calificó el despliegue ruso de “amenaza directa” dirigida a apoyar el régimen de Maduro y defender los intereses de Moscú en Venezuela. Estados Unidos ha advertido en varias ocasiones que no descarta ningún medio, incluida una intervención militar, para expulsar del poder a Maduro y restaurar la democracia en Venezuela. Sin embargo, esta opción no es aceptara por los países de América Latina, independientemente de si apoyan a Maduro o Guaidó.

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